Acción Poética

El movimiento “Acción Poética” es un fenómeno mural-literario que comenzó en Monterrey, México 1996. Tiene como fundador al poeta mexicano Armando Alanis Pulido y consiste en escribír poesía, versos, frases optimistas y reflexiones. Tienen por regla no tocar temas políticos ni religiosos. Este también tiene que ser pintado con un fondo blanco y letras negras y siempre firmadas con el sello y formato de Acción Poética. Desde hace algunos años la iniciativa ha traspasado fronteras y se puede observar este movimiento en más de ciento cincuenta ciudades mexicanas así como en treinta píses.

Como soy una amante de las frases motivadoras, no podía déjalo pasar. Decidí dedicar un trocito de mí blog a este original mural-literario que motiva a tantas personas con sus reflexiones.

Encontré una web www.accionpoetica.com donde recopila todos los posibles murales de acción poética.

 

De mil maneras

De mil maneras

Después de estar un tiempo ausente por aquí, he querido publicar un relato que tenía guardado hace un tiempo. Espero que os guste 😉

Corrían los años noventa, vivía en una modesta casita a las afueras de Michin. Recientemente había enviudado y aún tenía que vestir de negro por unos tres meses. Los vecinos me miraba con lástima y yo lo odiaba, bajaba la cabeza e intentaba pensar en cualquier cosa que no fuera escuchar las vocecillas que murmuraban. Yo no quería dar lástima, además intentaba parecer complacida con mi vida y en realidad lo estaba. Sabía que para ellos era normal que pensaran que fue una tragedia, una verdadera pena. Era de entender, sólo tenía veinte años y mucho que vivir. Mis padres querian que siguiera adelante sin pararme a pensar en mi difunto marido. Pero no, no quería ser como los demás esperaban de mí. Quería ser como siempre, él y yo inseparables.

Si aún me sentía feliz y tan enamorada era precisamente porque él estaba a mi lado. Todavía no se había marchado de mi vida, para mí aún no se había muerto. Mi amor por él era tan intenso que le hacía permanecer en nuestro mundo aunque los demás nunca pudieran verle. Yo lo conservaba, lo alimentaba con nuestro amor y él era completamente feliz, tanto como yo.

Conseguir que mi marido siguiera a mi lado no fue tan difícil, solo tuve que desearlo con todas mis fuerzas. Quizás llorar sin parar, olvidar comer, odiar todo a mi alrededor. Lamentarme como se lamenta cualquier persona que experimenta una pérdida de un ser amado.

El día de su entierro fue muy doloroso para mí, nunca sentí tal sufrimiento profundo y desgarrador. Tanto que no sabía de mí. Su familia y la mía me llevaban de un lado a otro como una marioneta sin alma. Después solo fue irme a casa y encontrarlo a él en nuestra cama dormido con un bebé. Me sorprendió tanto que pensé que todo esto de su muerte era un mal sueño. Después de acariciarle por todo el cuerpo y reflexionar me di cuenta que lo que estaba viviendo en ese momento era el sueño. Sí que se había ido y no iba volver, ese sueño de tenerlo de vuelta debía ser disfrutado por ambos.

Él se despertó y me sonrió. Me devolvió las carícias y me pidió que me acostase a su lado. Me contó que tuvo un mal día y que lo único que le apetecía era descansar junto a mí. Me preguntó por qué iba vestida de negro y no supe qué responder. Me quedé muda y las palabras se esfumaron. Nos besamos y yo le abracé tanto que dio la sensación que quería quitarle la respiración y así nos quedamos sin quitarnos la ropa uno al lado del otro besándonos como si todo lo que me había ocurrido esa misma mañana no hubiera pasado.

La mañana siguiente me desperté con una sensación vacía. En mi cama me encontré sola y aún vestida de luto. Entonces empecé a llorar, es tanto lo que le quiero que deseé que estuviera en mi cama cuando volviera de su entierro. «Fue tan real, pero qué tonta» pensé adolorida por el sentimiento. Me obligué a hacer las labores de la casa y después me marché a trabajar… todos me miraban con pena y yo deseando que no me mirasen así. Al regresar a casa volví a notar ese vacío imperdonable, esa falta de él que mata y me devora por dentro. Me dejé caer al suelo y olvidé todo por un momento, hasta que su voz me despertó… Nos fuimos a la cama, me desnudó y me besó. Nuestros cuerpos se movían al compás de una danza sexual hipnotizados por la pasión

Al día siguiente la casa volvió a estar en calma y de nuevo me quedé sola, su rastro no estaba por toda la estancia. Esta vez no lo tomé como si de un sueño bonito se tratara pues me acordaba de todo, todavía estaba sin ropa y su olor permanecía en la sabana. Intuía que su presencia permanecía en esta casa y de algún modo nunca se fue a donde se supone que tiene que ir su espíritu. No sabía como poder verle todas la noches. No tenía ni idea si él percibía que estaba muerto y que es su alma la que vaga por estas paredes. Tampoco entendía por qué de día nunca estaba y me preguntaba a donde iba cuando no se encontraba aquí. Supuse que las respuestas las  iría descubriendo con el tiempo. Por el momento no podía decírselo a nadie pues me tomarían por loca si es que no lo estaba ya. Tuve que fingir que era una viuda dolorida y obligarme a no contarle nada por no perderle.

Los días siguientes fueron muy iguales pero por la noche él aparecía como si nada, como si nunca se hubiera marchado. Era tan auténtica su presencia que no noté nada sobrenatural.  Comía, bebía, tocaba cualquier objeto… Un sin fin de cosas que haría una persona viva. Al parecer, no mencionaba nada extraño referente a él. Parecía como si su vida no hubiese cambiado en nada. Me contaba de las cosas que hacía en el trabajo, las personas que veía, pero cada noche repetía lo mismo una y otra vez sin cambiar ni una sola palabra. Todo tan igual, tan perfecto. Y yo, simplemente escuchaba las mismas palabras cada noche. Lo único diferente era decidir si ver una película o una serie, comer juntos en la mesa o en el sofá, cocina él o cocino yo, nos bañamos juntos o separados pero observándonos… y acabando siempre haciendo el amor de mil maneras.

Nunca me pidió salir y temí que lo hiciera algún día y no saber como decirle que no era posible que si salíamos de estas paredes juntos la gente me tomaría por loca y él entonces se pregunte una y mil veces por qué. Intenté que no me viera con ropa negra, siempre llevaba una de recambio en el bolso y antes de entrar a la casa iba detrás de un árbol frondoso que tenía en el porche y allí me cambiaba. Mientras fuese de día podía hacer en casa lo que quisiera pues nunca aparecía. Le echaba en falta pero me lo tomaba como si fueran días de trabajo y hasta la noche no volvía a casa. Cosa que para él era aparente y tenía que tomármelo como si fuera de verdad. Parecía un juego mi vida. De día intentaba ser otra persona y de noche yo.

Cada día que pasaba me iba acostumbrando más y ya nada me preocupaba. Cuando me hallaba pensativa él hacía que cada nube confusa de mi cabeza desapareciese y me hacía reír y olvidar. En ocasiones, llegué a pensar que lo sabía todo que solo no hablábamos de la verdad porque nos podía lastimar y temiamos que algún día todo se acabase y tuvieramos que enfrentarnos de golpe con la realidad, pero no, él no sabía nada. Si no, ya se hubiera delatado, lo conocía bien y una mentira se sentía en él aunque estuviese a mil leguas. No sabía mentir o al menos no sabía mentirme a mí. Cuando veíamos una película juntos y va de dos enamorados no nos sorprendía pues lo nuestro era casi igual o mucho mejor. Desde que nos conocimos nuestro amor siempre fue natural y sincero y hasta el día de hoy sigue igual.

Después de una noche en su compañía tan agradable me despertó un sonido melodioso, era mi teléfono. No lo descolgué enseguida, dejé que diera varios tonos y después me lo puse en los oídos y escuché una voz.

—¿Es que no pensabas cogerle el teléfono a tu mejor amiga?

—A la verdad que no, ¿no sabes qué hora es? Aún estoy en la cama. ¿Qué quieres?

—Mañana es tu cumpleaños y tenemos pensado “el grupo” y yo en comer en tu casa y de paso quitarte esa ropa tan fea que llevas ya mucho tiempo puesta.

Al principio estaba tan medio dormida que no le hacía caso a sus palabras. Pero cuando entendí que “el grupo” vendría a mi casa, me asusté. No quería que vinieran a mi casa, aún no había cambiado nada desde que no estaba. Que su ropa estaba intacta en el armario como sus zapatos y sus pertenencias. Que no lo olvidé porque para mí nunca se había ido. Pero era mi amiga de la infancia y “el grupo” mis amigos del trabajo que lo único que querían era despojarme de sus recuerdos.

—¿Sigues ahí o te has marchado sin colgar?

—No, perdona es que me he quedado pensando y no me acordaba que mañana es mi cumpleaños.

—Pues quédate quietecita y no hagas nada, nos vemos mañana. Bye, besos.

«Pero, está loca esta mujer, me colgó sin decirle que no» pensé.

Al enterarme bien por “el grupo” que la fiesta por mi cumpleaños sería de día y que después nos iríamos a seguir festejándolo, me tranquilicé y hasta me animé pues llevaba sin salir desde hacía meses y lo necesitaba. Por supuesto, a él no podía contarle nada, ni siquiera recordarle que mañana sería mi cumpleaños. No quería que intentara salir a comprarme un regalo y descubriera que no podría ser. A veces me sentía culpable por ocultarle todo, tenía que fingir que cada cosa en mi vida marchaba bien. Él no sospechaba nada, claro si todo estaba tan igual que siempre. Nuestras tardes y noches eran súper especiales, llenas de encanto y amor. Antes de que él muriera nuestra vida era igual de perfecta que ahora. Nos dedicábamos a trabajos muy diferentes, no eramos nada compatibles, lo que a mí me gustaba a él no y viceversa. Pero cuando estábamos unidos eramos solo uno y nos entendíamos muy bien. Por eso ahora él no notaba nada distinto. En cambio, yo tenía que vivir delante de los demás como si cada día superase su pérdida, cuando realmente me aguardaba en casa cada noche para darnos amor.

Nunca sabía cuando aparecía ni a que hora ni en que momento. Simplemente al voltearme él estaba allí mirándome fijamente, devorándome con sus ojos de un mar azul. Con el paso de los días noté algo extraño en el reloj, siempre paraba cuando estaba él y volvía a la hora exacta que era cuando se marchaba y no es que él saliera de la puerta de casa cada mañana, con solo acostarnos al día siguiente ya no estaba y al caer la noche aparecía como magia. Había leído sobre espíritus vivientes y esas cosas y nada me quitaba las dudas, siempre albergaba preguntas de mil maneras sin ni una respuesta.

Al día siguiente ya era mi cumpleaños y estaba contenta. Sabía que mientras fuera de día él no estaría y yo podría estar con mis amigos en casa sin que lo supiera. Antes de que llegaran, oculté cada detalle que me delatara y cerré la puerta de mi habitación donde pudiera descubrir que sus cosas estaban intactas.

Mis amigos fueron viniendo, sonrientes y hasta cantando. Me abrazaron y me dieron miles de besos cargados de regalos. Me hicieron quitarme la ropa negra y de una vez por todas dejar el luto, pues ya habían pasado más de tres meses. Todo marchaba bien hasta que noté algo extraño, como una brisa a mi lado, era inexplicable, fue sentirlo a él pero sin poderlo ver ni tocar. Después de esa sensación estaba ausente y “el grupo” y mi amiga lo notaron así que entendieron que aún era muy reciente y decidieron irse. Ya estaba bien al haber disfrutado del día. Se despidieron alegres y prometiendo que repetirían, la próxima vez pero en el cumpleaños de uno de ellos, yo acepté y cerré la puerta.

Cuando anocheció, la casa ya estaba limpia, no se notaba que hubo gente festejando y ensuciando todo. Esperé sin buscar a que apareciera y empezaba a preocuparme su puntualidad. Miré el reloj y marchaba bien. Cuando decidí irme a la cama decepcionada, él estaba allí hecho un ovillo como un feto en la barriga de su madre. Lloraba y no supe que hacer, me quedé en blanco y asustada. Me abalancé hacia él, le desaté los brazos tan encogidos contra su cuerpo y le abracé. Sollozó un tiempo, no sé si fueron horas o minutos. No quise preguntarle nada pues ya sabía que algo malo había pasado. Dejé que se desahogara y cuando estuvo calmado nos miramos, sus ojos parecían un mar furioso. Solo dos palabras salieron de él.

—Cuéntamelo todo.

—Es mi cumpleaños y vinieron nuestros amigos a dejarme regalos y tomar unas copas. Siento no habértelo dicho, seguro que estás muy cansado.

Pretendía decirle más cosas. Quería pensar que lloraba por no haber estado en mi cumpleaños, porque tendría mucho trabajo. Pero no era así, me engañaba si pensaba que fue alguna tontería. Esperaba que dijera algo pero solo me miraba triste y destrozado. En un incómodo silencio trascurrieron unos minutos y suspiró.

—Esta mañana quería darte una sorpresa, pero no una cualquiera, planeaba algo especial para los dos. Quizás un viaje… Al abrir la puerta me encontré con todos nuestros amigos. Estaban todos sonriendo y tú… estabas feliz, me sentí algo celoso no solo yo soy el que te hago feliz… bueno eso es lo de menos. Lo extraño fue que nadie se volteó a saludarme ni siquiera tú me miraste. Dije hola y nadie respondió, me acerqué hasta el punto de tocarte y ni me sentiste. Estaba tan confuso, no entendía qué estaba ocurriendo. Cogí el teléfono y te llamé y no daba timbre y lo tenias encendido en la mesa donde había un montón de bebidas. Salí corriendo a la calle y cuando volví a casa lo único que quería era estar en la cama. Tú ni notaste mi presencia al entrar a casa, como casi siempre.

—Lo siento muchísimo. No sé como empezar a contarte algo tan doloroso para nosotros.

—Lo necesito.

—Estaba trabajando cuando tus padres me llamaron. Cuando me dijeron que habías tenido un accidente pensé que estabas bien que no era nada grave. Lo que pasó fue que no quise reconocerlo. Bien me dijeron que habías tenido un grave accidente y que habías muerto. Ocurrió hace tres meses.

—¿Y por qué sigo a tu lado?

—Porque nos amamos y nuestro amor lo traspasa todo. No sé si eres tú o soy yo quien te retiene vivo. Lo único que sé, es que no estoy sola y estás a mi lado.

Los días siguientes fueron muy tristes, aunque intentábamos no martirizarnos, era obvio que nuestra relación no podría durar mucho, quizás tarde o temprano él se iría sin quererlo, quizás por un motivo que desconocemos o no irse jamás y pueda ser peor. Porque tarde o temprano me tomarían por loca, descubrirían que hablo sola, cuando no es verdad. Pero qué podríamos hacer, él no se marcharía sin mí y yo no me iría sin él.

Al principio le costó mucho darse cuenta que no estaba vivo, pero fueron los días siguientes que se tomaba las cosas con una perspectiva positiva, lo único que queríamos era estar juntos y mientras no nos molestaran estábamos bien. Estábamos enamorados y nadie nos podría separar.

Continuará…

Noche Maldita

Noche

Taller #35 escena de mayo

Llevábamos un par de días en un pueblo bastante curioso. Recuerdo que hace una semana mi marido Natt lo había descubierto en una revista de viajes que ojeaba miestras esperaba a que saliera de una tienda.

¡Ya tenemos donde ir de vacaciones! —dijo apenas salí del establecimiento.

Un pueblecito recóndito, es estupendo, cariño —dije entusiasmada.

Nos alojamos en el único hotel con estilo gótico y muy anticuado . Al día siguiente disfrutamos de un paseo. El pueblo en la revista ya tenía su aire siniestro pero viéndolo en persona resultaba más sombrío. Parecía sacado de una película de miedo. Le rodeaba unas montañas polvorientas. Los techos de las casas eran puntiagudos, con unas ventanas opacas. Las calles tétricas; sus aceras grises y farolas desgastadas en cada esquina. Un tren de los antiguos pintado de negro maquinaba por una de las principales calles para hacer un recorrido por el casco antiguo. Iba a una velocidad potente y teníamos que sujetarnos con fuerza de los barrotes oxidados. Paró cerca de un museo con una gárgola gigantesca de color blanco. Algo extraño para un pueblo donde predominaban los colores oscuros. Todo estaba en silencio, apenas unos pocos coches se veían en movimiento y las personas del pueblo parecía que se habían esfumado. Solo los turistas vagaban por las calles. Al pueblo lo cruzaba un río de aguas turbias. A su alrededor más casas amontonadas, todas similares a las anteriores. Al atardecer las nubes cogían un color rosa intenso, aquel paisaje era sobrenatural. Pasamos dos días en un ambiente tranquilo, hasta que todo cambio de repente.

Estábamos en la habitación, cuando se escucharon gritos procedentes del exterior. Nos asomamos con cautela por la ventana acristalada. Cuando vimos correr a unos cuantos turistas con sus ropas manchadas de sangre y pidiendo socorro. Nos miramos atónitos un par de segundos. No supimos que hacer ni que pensar. Tocaron con brusquedad la puerta y un chillido de pánico salió de nuestras bocas. Natt me susurro que callara y con precaución miró  por la mirilla de la puerta, era una empleada del hotel. Natt respiró hondo, guiñando un ojo y abrió la puerta. Aquella señora no tenía la expresión asustada. Tan pasiva y amable nos habló.

Buenas tardes, les comunico que tenéis que marcharos del hotel de inmediato. Por problemas propios cerrará.

¿Por qué? No pueden hacernos esto, hemos pagado por estar aquí una semana. —le dije furiosa.

Se les devolverá el dinero. —Manifestó sin cambiar de expresión.

¿Qué sucede afuera, por qué esas personas corren por las calles pidiendo socorro? —Le preguntó Natt.

Por favor, recoged vuestras cosas y salid de aquí. —Dio media vuelta y se marchó.

Era increíble lo que habíamos escuchado. No podíamos creer que teníamos que irnos, sin una explicación más lógica. Decepcionados, volvimos a llenar las maletas. Fuimos a la oficina donde un señor elegante y educado nos devolvió el dinero. Ignoró las protestas de Natt y sin darnos ninguna explicación nos incitó a marchar. Quisimos regresar para hacer una reclamación cuando nos detuvieron unas voces. Nos escondimos detrás de un mueble para poder escuchar toda la conversación.

¿Están todos en la calle? —Escuchamos.

¡Sí! —dijo una voz de mujer.

Salgamos a divertirnos, esta noche será inolvidable. ¡Tenemos sed de sangre! —A carcajadas reía la voz que reconocimos como el señor elegante.

Apresurados salimos a la calle notando una atmósfera de misterio. Nos aterró el griterío que se oía por todas partes sin percibir a nadie. Había anochecido y la luna brillaba en todo su esplendor. Subimos al coche y una piedra procedente de alguna parte astilló una ventana. De pronto, una multitud de turistas ensangrentados por alguna herida profunda, corrían y chillaban presa de puro pánico.

Una mujer con aspecto atroz se acercó al coche. Puso sus manos en el cristal roto sin sorprenderle que le cortara la carne de sus esqueléticos dedos.

¡Corred, eso nos gusta! Hoy la noche está de nuestra parte. —nos dijo con mirada depravada.

Nett quiso arrancar el coche pero por alguna razón no funcionaba y no teníamos tiempo de solucionar el problema. Tuvimos que salir huyendo junto con los demás. Mientras que otras endemoniadas personas venían detrás nuestro, queriéndonos matar bajo una luna llena.

Gracias Literautas

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Siguiendo la propuesta de Verónica, compañera de letras, me sumo a contestar las tres sencillas preguntas con toda mi honestidad y gratitud hacia el blog de Iria y Tomeu llamado Literautas.

¿Cómo llegaste a Literautas?

Me acuerdo que puse en Google la palabra taller de escritura o algo parecido. Entré en la Web de Literautas y me encantó. Al principio leí unos cuantos artículos interesantes y educativos de los cuales aprendí a mejorar mi escritura. También me sacaron algunas dudas que me preocupaban.

Antes de encontrarlo, nunca había navegado por Internet buscando algo similar. Pero había ido a mi país y llevé conmigo mi borrador (mi primer libro) el cual todavía no está publicado. Mi hermana que había hecho un curso en un taller literario me dijo que aún le faltaba algunas mejoras. Más algunos consejos que tomé en cuenta. Cuando volví a España me propuse buscar un taller online y así di con Literautas y de hecho gracias a los aportes de cada entrada que publican mes a mes he mejorado unos cuantos errores de mi libro.

¿Cómo ha cambiado tu proceso creativo el ser parte de esta comunidad?

Para mí el cambio ha sido muy grande, hasta me propuse hacerme un Blog y publicar allí mis historias. Recuerdo que después de terminar mi libro nunca llegué a escribir nada más pero empecé a tener ganas de contar mis ideas y aprender. Gracias a Literautas, por primera vez participé en el taller. Fue en Octubre del 2014 una escena del taller nº19 “El patio”. Hace poco entré a ver si me habían comentado. Porque en aquel tiempo no conocía muy bien las condiciones del taller y nunca llegué a entrar y ver mi relato publicado. Fue una sorpresa volverlo a leer y ver que una persona había dado su opinión. Le agradecí por supuesto, aunque fuera tarde. Os cuento que el relato es pésimo. Me da hasta vergüenza, tenía un montón de fallos. Claro fue el primero que escribí, tanto para el taller como para mí. Cada vez que participaba me cuestionaba si mis historias valían la pena contarlas o si las entenderían. Me llevé tremenda sorpresa al ver que tan honestos compañeros me ayudaban cada mes que podía participar a mejorar mi escritura y sobre todo que les gustara lo que escribía. Hasta el día de hoy sigo escribiendo para Literautas, ya no tengo miedo, aunque siempre está el gusanillo de si lo que escribo gustará. Ya puedo estar suscrita a otras Web parecidas pero sinceramente soy fiel a este Blog. Todo el que quiera ser parte de él como de mi humilde casa, mi Blog, sois bienvenidos.

¿Qué quisieras decirle a Iria y Tomeu por la labor que hacen en la comunidad?

Agradecerle se queda corto. Pues la labor que desempeñan estas dos personas increíbles es de valorar cada vez que publican algo. No siempre se encuentra un blog donde te enseñan unas buenas técnicas de escritura y sobre todo un taller GRATIS y sin olvidar el Ebook anual donde participamos todos. Sé que para ellos será una tarea de sacrificio porque tendrán sus labores fuera del Blog y siempre hacen un hueco para dedicarle tiempo a Literautas. Aprecio muchísimo su empeño de tenerlo siempre al día. Estoy muy contenta de participar cada vez que puedo y conocer personas con mi misma ilusión que es escribir. Se aprende mucho con las críticas constructivas que aportan los compañeros. También a ellos se les da las gracias siempre. Termino con un lema.

¡SOMOS LETRAS!

Sangre y Tinta

Sangre

Escena # 33 Marzo 2016   “En el ascensor”

Salí de casa con precaución, cargaba conmigo el diccionario que le había robado a mi hermana después de haberle jurado que no lo tocaría nunca. «Era preciso que me lo llevara». Pensaba a medida que avanzaba por las calles. En realidad aquel libro no era un diccionario, aunque la portada así lo pusiera. Era un camuflaje para que ningún intruso lo quisiera leer. Dentro tenía un sin fin de historias muy alarmantes. Mi hermana un día me descubrió leyéndolo, se enfadó mucho y me hizo jurar que no contaría lo que leí y mucho menos hablar del libro con nadie. Se lo prometí y aun así incumplí ese juramento. Además de eso, iba a publicarlo. Supe que lo que hice se le podría llamar traición. «Cuando mi hermana descubra que no está en su escondite, seguro no me lo perdonará nunca». Iba pensado con inquietud. Pero,  estaba dispuesta a correr el riesgo de lo que pudiera suceder entre nosotras.

Años atrás, conocí a una prestigiosa editorial y estaba segura de que les gustaría. Por fin, pude divisar a unos cien pasos el alto rascacielos. La oficina se encontraba en el duodécimo piso. Llegué y entré tan apresurada al ascensor que al principio no me percaté en las demás personas que iban muy apretujadas. El ascensor paraba en varios pisos donde salía y entraba gente. Aquel tiempo de espera para mí fue eterno. Mis brazos apretaban con fuerza el libro contra mi pecho. Yo estaba tan distraída en mis pensamientos que no reconocí a la persona que se había puesto detrás de mí. En el momento que escuché su voz y la reconocí, me sobresalté y volteé. Me quedé helada y temí lo peor entre éstas cuatro paredes tan comprimidas. Ella apretó el botón y el ascensor se detuvo.

—¿Creías que ibas a conseguir lo que te proponías hermana? —Muda por el miedo no supe que decirle, no sabía como huir de su presencia —. Fui una estúpida al pensar que podía confiar en tu palabra, tonta e ingenua que soy. Siempre me has tenido envidia en todo lo que hacía. Sabias que podía escribir historias con mucha facilidad, cosa que tú no puedes hacer y no dudaste ni un segundo en robarme lo que me pertenece y vienes aquí a publicarlo. Como si fuera tuyo, ¡te odio!

—Me da igual lo que digas, quiero que estas historias se conozcan en el mundo entero. Que sepan que no solo son cuentos para entretener. Son hechos que ocurrirán en un futuro y todos tenemos el derecho de saber lo que pasará dentro de unos años.

Intenté apretar el botón para que continué pero ella me empujó tan fuerte que se me cayó el libro de las manos y mis piernas se desequilibraron e hicieron que perdiera la estabilidad. Me di tan fuerte en la cabeza, astillando con el golpe el cristal, que terminé derrumbada en el suelo perdiendo el conocimiento. Cuando recobré el sentido ella y el libro ya habían desaparecido. Conmigo quedaron unas cuantas personas preguntándose si llamar a una ambulancia o esperar a que se me pasara el mareo y llevarme a algún sitio que yo les pida. «Había fallado y no me lo perdonaría nunca». Pensaba.

Los cristales estaban esparcidos por el suelo y manchados de sangre. Me levanté como pude, iba tocándome el bulto que me había causado el golpe y me dolía. Fui tambaleándome por la estancia e ignorando las voces de los que me querían ayudar. Volvería a llevarme el libro cueste lo que cueste.

Liebster Awards

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Liebster Awards 2016

Estoy muy contenta de haber sido nominada al premio LIEBSTER AWARDS gracias al blog  www.karenmarcescorner.wordpress.com

He elegido contar 11 cosas sobre mí, quizás así me conozcan un poco más y a los que voy a nominar podéis visitar la web oficial www.liebsterawards.blogspot.com.es y leer las reglas.

1-¿Por qué decidiste hacer un blog?

Hace unos años descubrí un hobby que es escribir y desde entonces no he parado de contar historias. Cuando me vi capacitada y decidida, creé éste blog para que conocieran mis escritos, al igual conocer gente en mi misma situación y viceversa.

2-¿A quién admiras entre la Blogosfera?

Admiro a muchos blogs que se abren paso en este mundo tan difícil y que llegan a ser excelentes.

3-¿En qué país te gustaría vivir?

Soy de Cuba y siempre quise vivir en España, un deseo cumplido. Llevo casi 9 años residiendo en una tierra bella.

4-¿Por qué creo que me han nominado en un Libster?

Por la misma razón que me ha dicho Kmarce (bloguera que me ha nominado.) ¡Yo apoyo a quienes me apoyan! 😉

5 ¿Tu mayor éxito?

¡SER MADRE!

6-¿Tu mayor fracaso?

Gracias al destino en el cual confio, hasta ahora no he fracasado en nada.

7-¿Blog favorito?

Literautas Cada día me enseña a mejorar en mis escritos y a conocer gente encantadora.

8-¿De qué te gusta escribir más en tu blog?

Me encanta escribir fantasía o por lo menos intento que mis historias tengan algo irreal.

9-¿Viajar, Cocinar o Cantar, escoge una y por qué?

Me encantaría VIAJAR más. Conocer lugares y culturas, creo que cada una tiene su encanto.

10-¿Un Consejo, Truco o Tip que trates sobre alguna temática en tu Blog o sea de tu interés?

Una Frases del libro Marina de Carlos Ruiz Zafón. “El océano del tiempo tarde o temprano nos devuelve los recuerdos que enterramos en él”

11-Espero que sigas Actualizando más tu Blog, ¿qué mas traerás en él?

Muchas más historias que faltan por contar…

Ahora a nominar a los siguientes blog.

https://eneljardiningles.wordpress.com

http://palabritisaguda.com

http://mundobizarresco.com

https://combustionesespontaneas.wordpress.com

https://migolife.wordpress.com

¡Os espero por aquí! 😉