La huida

Taller número 30 Escena “El espejo y el bosque”

—Coge el espejo, no olvides llevártelo, hija. —Su voz sonaba temblorosa.
—Sí, madre. No se preocupe, no lo olvidaré.
—Corre hacia el bosque. Ve a donde se encuentra el árbol de los secretos, una vez llegues, sigue hacia el norte en dirección recta sin desviarte, verás una cabaña. ¡El mango del espejo es la llave de la puerta! En un par de días iremos a por ti.
—Tengo miedo, madre.
—No temas cariño, es preciso que te quedes allí. Tranquila, nos veremos muy pronto.

Envolví en un pañuelo el espejo que tan importante era para mi familia. Abracé a mi madre sintiendo que un pedazo de mí se quedaba con ella, la miré a los ojos, se veía triste y preocupada. A mí se me caían las lágrimas pero tenía que marchar de inmediato de mi hogar. No hubo tiempo de despedirme de mi padre, él se había ido a observar a los campesinos. Planeaban algo contra nosotros y todo porque descubrieron que somos brujas. Ellos no tardarían en venir a quemarnos en la hoguera. Así que me di prisa en huir.
El plan consistía: Mis padres cogerían otro camino opuesto al mio para confundir a los aldeanos, después se desviarían en un atajo y nos encontraríamos en la cabaña.
—No le hagas caso al espejo. —Gritó mi madre.

Corrí y corrí sin detenerme ni siquiera para respirar. Sentía mucha fatiga, me faltaba el aire. Mis pies, ya cansados, tropezaban con cualquier cosa del camino boscoso. Ya me encontraba bastante lejos de mi hogar.

Cuando llevaba un par de horas sin parar, decidí tomar un descanso, vi un árbol seco por el paso del tiempo y me refugié en él, procurando que ninguna persona que pasara por aquel solitario bosque pudiera verme. Saqué el espejo y me miré, lo que vi me sorprendió. Con rabia lo guardé y decidí que no lo volvería a sacar de la mochila, hasta no llegar a la cabaña. Este pedazo de cristal sabía lo que iba a pasar en mi vida. En él se podía ver el futuro cercano, nunca el lejano. Lo que me enseñó no le daré importancia, deseo pensar que todo saldrá bien, que mis padres estarán conmigo pronto y aunque ya no vivamos en mi pequeño pueblo por lo menos nos quede el seguir viviendo juntos.

Retomé mi camino, aún quedando un par de horas más. Se hacía de noche y apresuré el paso. Empezaba a sentir miedo en aquel paraje desolado y lleno de murmullos extraños.

Por fin llegué a la cabaña, se veía en perfectas condiciones a primera vista. Cogí el espejo de la mochila y lo introduje en la cerradura, se abrió y entré. El sitio se notaba cálido y desprendía un olor a leña quemada, me asusté al escuchar una voz.
—¿Tú quien eres, y como has abierto la puerta?
—Soy Paula, ¡esta es mi casa!

A penas se le veía la cara a aquel extraño, la casa estaba en completa oscuridad, solo podía distinguir una silueta con voz masculina .
—Entonces, yo soy el intruso. Perdona, la cabaña se veía abandonada y me encontraba por esta zona en busca de un refugio. Tendré que marchar muy a mi pesar.
—Espera, no tienes porque irte. ¡Quédate! Mis padres no tardarán en llegar, andan cerca. —Mentí.
—Gracias, entonces encendamos unos cuantos candelabros, ¡se está muy oscuro aquí!
—Me parece perfecto. —Sonreí.

Al iluminarse la casa pude ver su rostro, un hombre de unos treinta años y bastante atractivo. Él me observaba, seguro preguntándose; ¿Como una joven podría estar en este bosque tan desolado y esperando a unos padres qué no aparecían?

Estuvimos hablando un buen rato y conociéndonos. Él inspiraba confianza pero no debía revelar mi secreto y el motivo por el que me encontraba aquí sola. Le mentí contándole de una vida muy diferente a la mía, quizás lo que él se esperaba escuchar. Parece que me creyó, yo también le creí a él cuando hablaba de la suya. Sin que se diera cuenta no le quitaba los ojos de encima. Necesitaba estar alerta a cualquier cosa que pudiera pasar. No podía confiar en un extraño y más siendo un hombre y yo una joven indefensa. Tenía que esperar a mis padres y reconstruir la vida que habíamos perdido. Y por nuestro bien ocultar lo que somos al mundo entero.

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4 pensamientos en “La huida

  1. drowjack dice:

    Ya te he comentado en Literautas, pero prefiero dejar aquí mi opinión personal.

    Me parece un relato con una narrativa correcta, se lee solo. El final abierto me ha parecido muy acertado. Como ya has leído, en esta edición del taller me he visto limitado con el número de palabras. Contigo no he tenido esa sensación para nada, ha sido como recortar un pasaje de un libro y publicarlo para el taller.

    Te espero en la próxima.

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  2. Hola,
    Yo también he comentado el relato en Literautas pero de paso me gusta visitar los blogs de los compañer@s.
    Me ha gustado tu relato, me gustan estas historias de brujas y seguro que el relato se podría seguri.
    Un saludo

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